Jóvenes de la Casa de Los Amigos participaron en carrera deportiva

PARTICIPACIÓN DE LOS JÓVENES DE LA CASA DE LOS AMIGOS EN LA CARRERA “PASIÓN POR LAS CARRERAS“, ORGANIZADA POR EL MINISTERIO DE GOBERNACIÓN Y BANRURAL.

Desde hace unos meses como parte del proceso de desintoxicación de los jóvenes que habitan en la casa, se está impulsado el deporte con algunos chicos. Hoy en día se practica el futbol 2 o 3 veces por semana, siempre con el acompañamiento de los asesores de turno (Erick Choc y Rony De León).

Las instalaciones del Campo Marte, y La Plaza Barrios han sido el escenario para dicha práctica. Erick Choc, es el encargado para el acompañamiento del atletismo; de igual manera, dos o tres veces por semana hacen un recorrido de 6 kilómetros como parte del entrenamiento, partiendo desde la Casa de los Amigos hasta llegar a la zona 15 de la ciudad.

Nuestra Primera Participación en una competencia

El pasado domingo siete del presente mes, se participó por primera vez en la carrera “Pasión por las carreras”. Kedin Pérez, Melvin Aguilar, Alfonso Villela y Erick Choc (asesor) estuvieron presentes. El punto de salida fue “Plaza del Obelisco” y la meta en “El Ministerio de Gobernación”

Comentarios de los chicos

“Fue una gran emoción para nosotros, ya que es la primera vez que hemos participado en una competencia; esto nos gustó mucho y ya decidimos participar en otra carrera para este 21 de septiembre.”

“Lamentablemente no pudimos ir todos, ya que algunos compañeros no contaban con zapatos adecuados, pero la emoción fue grande y es posible que para la próxima seamos más.”

“Invitamos a los chicos que aún viven en la calle para que se esfuercen y cumplan su proceso y poder entrar a las casas.”

El cansancio

Durante y después de haber llegado a la meta nos proporcionaron agua pura y Gatorade

Logros

“Gracias al deporte hemos encontrado buenas amistades, ya que hemos compartido con varias personas, niños y personajes importantes.”

Representando al Mojoca

Creemos que poco a poco daremos a conocer más el Mojoca. En nuestra primera participación nos sentíamos sin la confianza para dicha actividad, pero esperamos levantar el nombre de la institución en alto ya que nos gustó y seguiremos participando y alcanzar un triunfo.

La premiación

No ocupamos los primeros lugares pero tampoco los últimos, creemos que con un poco más de entrenamiento y disciplina haremos la diferencia. Melvin Aguilar fue uno de los premiados por ser el participante más joven de la competencia, en su discurso aprovecho agradecer al Mojoca por el apoyo.

Invitación

Invitamos a todas las muchachas y muchachos a que participen en esta sana diversión. Mientras Dios nos da un nuevo día debemos de aprovecharlas al máximo, prueba de ello en esta competencia fue premiado la categoría de discapacitados.

Con voluntad y deseo de superación podemos lograr nuestros sueños.

 

 

 

 

 

¿Qué lograron las autoridades municipales al desalojar a los jóvenes de El Tanque?

OTROS TRES TESTIMONIOS SOBRE EL DESALOJO VIOLENTO DE UN GRUPO DE CALLE EL 26 DE AGOSTO PASADO

¿Qué lograron las autoridades municipales que ordenaron el desalojo de un grupo de jóvenes de la calle que desde hace cinco años vivían en El Tanque de la Avenida Bolívar? Solo obligar a esos jóvenes a dormir en la calle, compartiendo los pocos ponchos que lograron salvar. Como protección contra la lluvia tienen sólo una cornisa de una casa cercana. La vecina les conoce y les permite dormir allí. Ellos se comprometieron a mantener el lugar limpio. Otra vez pedimos a las autoridades municipales lo que quieren hacer para facilitar la inserción de esos jóvenes en la sociedad. Es urgente que tengan un techo para evitar las enfermedades en estos tiempos de lluvia. Pedimos también a las otras asociaciones que hacen parte del Foro de Protección a la Niñez y Juventud en situación de Calle que se unan a la protesta del Mojoca y a su búsqueda de una solución pacífica.

Manuel: Ellos ya habían avisado que iban a desalojar el tanque hace como tres meses, después ya no lo cerraron.  Cuando llegaron nosotros no sabíamos, unos compañeros  estaban durmiendo, otros haciendo limpieza, otros cocinando. Ellos nos hubieran avisado que iban a derrumbar el tanque; si un compañero no se hubiera quitado del lado donde estaba la pared, le hubiera caído en la mitad del cuerpo. Algunos compañeros corrieron para  sacar sus cosas, lo más necesario. Después comenzaron a destruir el tanque. De una vez lo derrumbaron. Sí nos asustamos bastante. Nosotros no hicimos violencia, ellos llegaron y nos empujaron para que nos hiciéramos atrás;  mejor nos salimos para no actuar de otra manera  y no provocar violencia. Mejor nos hubieran avisado y nosotros hubiéramos dejado que ellos hicieran lo que iban hacer. No nos dejaron  sacar ya nada. Lo bueno es que nadie quedó lastimado, gracias a Dios no nos pasó nada.                                                                                                            Ahora nos estamos quedando alrededor de una casa de dos niveles. No nos dicen nada, solo que mantengamos limpio, que no molestemos a la gente y mantenemos limpio.

 

Sara: Ese día yo estaba haciendo limpieza y no sé cómo me di cuenta que habían botado una pared  y  me iba a caer encima. Ellos nos habían avisado unos meses antes, pero sí, ellos de una vez solo llegaron a derrumbar  todo. Nos dijeron que juntáramos nuestras cosas porque iban a derrumbar el tanque. Tuve mucho miedo porque yo tengo una hija, y mi familia. Hubo gente que ya no nos quería ahí.

Ahorita estoy viviendo enfrente del tanque. Compartimos nuestros ponchos con los demás compañeros. A veces llega la policía a pegarnos y a veces tratamos de tranquilizarlos pero ellos nos tratan mal. Pero sí estuvo mal que ellos no nos avisaran. Gracias a Dios no nos pasó nada y todos estamos bien, pero sí nos sentimos mal porque perdimos muchas cosas que nos servían y nos han costado.

 

Joselyn: Ese día  solo escuchamos que los compañeros dijeron: “cuidado van a botar la pared”; logramos  sacar algunas  de nuestras cosas y después ya no nos dejaron entrar. Ellos no nos avisaron, solo llegaron a destruir el tanque,  no hubo violencia ese día.

Gracias Dios no hubo nadie lastimado ese día,  entre nosotros mismos nos ayudamos, ellos  solo tomaron acción de lo que iban hacer sin avisarnos  ni nada. Cuando se hace un desalojo alguien tiene que hablar con los derechos humanos  o la Muni para avisar del desalojo. Hubo varios compañeros que se quedaron sin nada. Fuimos pocos los que logramos sacar lo poco que teníamos. Se nos ha hecho difícil porque no tenemos dónde cocinar y en la noche ya no es tan seguro porque pasa la policía, y a veces solo llegan a hacer pelea.  Ese día tuve miedo, no sé de dónde saqué valor para poder sacar mis cosas. Yo pienso que no era la forma, si ellos nos hubieran dicho “desalojen” hubiéramos sacado todas nuestras cosas, aunque eran cosas sencillas y no lujosas pero nos ha costado mucho hacerlas.

MOJOCA nos apoyó ese día. Nos dijeron que nos tranquilizáramos. El equipo de calle se estuvo casi todo el día con nosotros, nos llevaron almuerzo.

Ahora que Dios nos de sabiduría para buscar un lugar, y que me guíe el camino para dejar las drogas y salir adelante. Yo sé que puedo porque soy una mujer luchadora y lo que hicieron los de la Muni no me va a detener. Debo salir adelante por mi hijo, tiene que  estar en un lugar mejor y que no le falte nada.

 

 

Vivencia de la visita a Sulla Strada en San Raymundo

El MOJOCA visita a las niñas y niños y a su Asociación “SULLA STRADA”.

Unas participantes cuentan su experiencia

1. Las niñas y niños.
El día 15 de agosto de 2014 33 niños, niñas, jóvenes y asesores del MOJOCA visitaron en un caserío aislado de la Municipalidad de San Raymundo La Asociación “Sulla Strada”, fundada por el padre Carlo Sansonetti en el 2002. La Asociación trabaja con niñas y niños que trabajan con sus padres en sus casas de madera y lámina fabricando petardos. Es un trabajo muy peligroso que ya ha provocado mutilaciones de la mano entera, graves quemaduras en todo el cuerpo. Por eso Carlos ha fundado un Centro de Salud donde vienen decenas de médicos de Italia.

Ha creado también una escuela pre-primaria y primaria donde estudian 200 niñas y niños. La Asociación comprende también una finca de 25 manzanas donde se cultivan frijoles, maíz, güisquil y varias fincas en donde se crían pollos y vacas.

Los niños y los jóvenes les cuentan en ese documento su vivencia de este inolvidable día de amistad con los niños y niñas Padre Carlo y los trabajadores de San Raymundo.

Las entrevistas fueron recogidas por Claudia (Niñas y niños muchachas de la casa 8 de marzo y jóvenes de la calle), por Laura (Comité de Gestión) y por Rony (Casa de los Amigos).
Michele 8 años: Me gustó que los niños se esfuerzan en el trabajo de petardos para ganar un poco de dinero. La escuela me gustó mucho, era muy lindos los niños que estaban, se pusieron muy contentos cuando les llevamos los cubiletes.

Aprendí que todos tenemos los mismos derechos aunque seamos ricos, pobres, no importa la clase, todos somos iguales. También es lindo que Carlos apoye a los niños. Me gustó el campo, sus siembras de milpa, limón ejote, frijol, maíz etc. Estuvimos jugando con los niños más pequeños, las maestras son muy amables con los niños, me gustó la actitud de todos ellos.

Me dio tristeza porque el año pasado murió una familia por la pólvora. En la escuela vi un niño quemado, le quise hablar pero el no quiso.

Luego fuimos en grupos a las casa de los niños; a mí me tocó en el grupo de seño Mirna. Vi a niños pequeños de 4 años que ponían mechitas dentro de los petardos. En una familia vi trabajando adultos y niños; a los adultos les pregunté cuánto ganaban por hacer ese trabajo, me dijeron que ganaban Q125 por familia. Me dio tristeza ver a niños arriesgando su vida por hacer petardos. También me gustó el centro de salud, habían varias clínicas, de consulta externa, dental, psicología, medicina general etc.

Lo que aprendí es que todos tenemos los mismos derechos. Me gusta que alguien como Carlos esté apoyando a los niños pobres para que ellos tengan un lindo futuro.

Ana y Ilce: Hacer un proyecto para recaudar más fondos para los niños de San Raymundo.

llce 9 años: Me gustó el viaje porque fue una gran experiencia de conciencia.Me gustaron los juegos, la escuela, la actitud de los niños que estaban felices por nuestra llegada, la cual para nosotros fue muy especial. Hay cosas muy lindas en San Raymundo como no las hay aquí: el campo, siembras y los niños felices. En el campo vi vacas, toros, fue divertido cuando nos fuimos en tractor. Me gustó el campo, luego nos llevaron al campo me gusto el aire puro, sus siembras de milpa, limón, güisquil, macuy, ejote, muy bonito. Después nos llevaron a las casas donde vivían los niños; me sentí triste porque los ponen a trabajar y ellos tienen que estudiar jugar y no trabajar en algo muy peligroso para ellos que son los petardos. Hay que ir al Ministerio de Gobernación y hablar de los niños que no deben trabajar.

Recaudar fondos para darles comida, estudio. Me gustaría regresar por los juegos, la comida me gustó mucho. Tenemos que ver cómo recaudar fondos para ayudar a los niños de San Raymundo.

 

Emili 7 años: Me gustó porque los niños se veían felices; me gustaron las canchas, el jardín, la escuela había varias clases de parvulitos, primero, segundo, tercero etc. Me sentí bien porque jugué con los niños, compartí con ellos.

Me gustó cuando fuimos al campo a ver las vacas, luego caminamos para ir viendo y conocer el campo, las flores bonitas que había.Vimos cosechas de maíz, güisquil, quilete, limón naranja etc.

Luego nos llevaron a conocer las casa de cada niño que estudiaba en la escuela. Fue triste verlos trabajar, habían niños grandes y pequeños; había uno pequeño ayudando a su papá, pienso que hay que hacer algo para que ellos ya no trabajen y no hagan más petardos.Ellos tienen que estar en una escuela estudiando. Pienso que deben ayudarlos y también que deberían de tener un plato más grande de comida.
Benjamín 9 años: Me gustó haber ido a San Raymundo. Fue bonito ver a muchos niños sonriendo por nuestra llegada y nos recibieron muy bien. Don Carlos es muy buena persona por apoyar a los niños. Me gustó la escuela, los juegos, los columpios; me gustó cuando jugamos en las canchas. Me gustó la comida “El Pinol”.
Me gustó el campo por el aire puro que se respira allá, ver las vacas; luego caminamos para ver cómo era el campo y ver las cosechas de frutas y verduras.
Me gustó el centro de salud. Había un cuarto de dentista, consulta externa, y unos dibujos que había en uno de los cuartos que estaban ahí.
No me gustó que los niños estén trabajando en algo muy peligroso, los petardos. Había varios niños trabajando, pequeños y grandes, al igual que sus papás. Hay que apoyarlos y hacer un proyecto para que ellos no trabajen más en hacer petardos, porque eso es muy peligroso para ellos y se pueden quemar. Quiero que ellos tengan un buen futuro, que tengan una casa de block y no de lámina y que tengan más alimento.

Bryan 8 años: Me gustó el viaje a San Raymundo porque los niños nos recibieron muy bien. Aprendí que era muy importante el estudio y valorar lo que tenemos porque hay personas que desean tenerlo y no lo tienen. Me gustó la escuela porque era diferente a la de la ciudad, los juegos y los niños, que estaban muy felices. Jugamos con ellos; me gustó la comida “Pinol”. Me gustó el aire puro que se respiraba ahí por los árboles, me gustó el campo porque había muchas siembras de verduras y frutas.

 

Después nos llevaron a varias casas de diferentes familias, vimos a niños de más o menos de cuatro años de edad; es muy triste verlos trabajando porque exponen mucho sus vidas haciendo petardos.Vimos también a adultos trabajando; nos dijeron que por una ametralladora de setenta y cinco metros ganaban cincuenta quetzales diarios. Los niños no deben de trabajar, sino de estudiar para poder seguir adelante y no exponer más su vida.

Estefany 7 años: El viaje que hicimos a San Raymundo me gustó mucho porque es un lugar muy bonito y grande. Me gustó la escuela, tenía muchas aulas y también tenían un campo muy grande donde jugamos con los niños de San Raymundo. Fue una experiencia muy bonita. Me gustó cuando nos subimos al tractor para ir a conocer el campo, era muy grande y bonito habían muchos árboles muchas siembras de: milpa, limón, güisquil, ejote etc. También me gustó el Centro de Salud, tenía muchas clínicas de pediatría, psicología.
Lo que no me gustó fue ver a los niños trabajando. Había niños de cuatro años de edad haciendo petardos; ese trabajo para ellos es muy peligroso. Había adultos trabajando también. El pago por hacer petardos es muy poco. Dijeron algunas de las familias que ganaban ciento cincuenta quetzales a la semana y quinientos quetzales al mes. Para los niños este trabajo es muy peligroso.

Brayan y Estefani quieren darles juguetes a los niños. Les gustaría que el MOJOCA tuviera una finca, porque así todo sería más sano para todos. Que sean doscientos juguetes para los niños de San Raymundo. Apoyarlos, hablar con los papás para que ya no los pongan a trabajar. Que sigan estudiando, visitarlos, darles juguetes, libros, para que aprendan a leer y escribir.

 

2. Jóvenes que están viviendo en la calle

 

Juan Carlos: Ese viaje me dejó impresionado porque a pesar de que trabajan con petardos no les falta una sonrisa, a pesar del peligro que corren. Con tan solo una chispita puede pasar de todo. Me dejó sorprendido porque ellos tienen una gran habilidad para trabajar en la producción de petardos.

Estefany: Lo que me gustó de San Raymundo fue, como nos contó Don Carlos, que antes ese era un lugar abandonado y nadie sabía que existía. Luego don Carlos hizo un proyecto y fue de hacer una escuelita; ahora ya es más grande, tiene varias aulas y tienen como 11 maestros. A pesar de que son gente humilde tienen siembras de elote, frijol, etc.

También lo que me gustó fue el centro de salud, el cual lo utilizan para los niños. Lo que me impresionó más fue que a pesar de que los niños son pequeños ya trabajan; ellos no ganan mucho dinero. Hay niños de cinco o seis años ya trabajando y no tienen la libertad de jugar ni divertirse. Como dijo un papá de un niño en una de las casas, solo van a la escuela y por la tarde solo trabajan y el pago no es mucho. Lo que pienso del proyecto de Carlos, es que hizo, aparte de una escuelita para los niños, siembras de limón, naranja, güisquil, tenía animalitos, vacas etc., todo lo que sale de ahí es como una producción que ellos salen a vender.

Lo que me enseñó fue que a pesar de que uno tiene las cosas, no lo aprovecha porque hay gente que lo necesita y nosotros lo desperdiciamos. Hay chicos a los que les consiguen trabajo y tienen la libertad de salir, no como en San Raymundo, que allá solo a estudiar y trabajar, y aparte el lugar es muy lejano.

Podríamos ayudarlos haciendo un voluntariado e ir alláy ponernos un poquito en el lugar de la gente. Al estarlos apoyando podría haber chicos que se queden trabajando ahí ayudando a la institución.

William: Cuando llegué a San Raymundo los chicos nos recibieron muy bien; los admiro porque ya trabajan haciendo petardos. Estuvo muy bonito todo; lo que no me gustó fue que no tienen la libertad de jugar, solo trabajan de 5 a 9 de la noche. Ganan poco, de eso sacan para su comida, pero no tienen calzado, andan descalzos, no tienen dinero tampoco para comprar ropa. Me gustaría otra vez ir a San Raymundo. Me gustó la charla que dieron. Allá hubo chicos que no pusieron atención; lo que podríamos hacer es que algunos chicos de calle se vayan a apoyar allá. Me gustó la comida pinol y lo que me gustó fue que a los niños les gustó lo que les llevó MOJOCA, y la próxima vez que vayamos tendremos que llevarles comida. Me gustó el campo, las vacas, unos arbolitos de limones, de naranja. Me gustaría tener las posibilidades de ayudar a los chicos pero no tengo las posibilidades.

Lo que no me gustó es que en algunas casas no hay luz y usan vela para trabajar, y eso es peligroso por los petardos.También conocimos aun niño bien quemado, también me gustó el centro de salud “Yatinto” .

 

Alberto, 21: Me gustó compartir con los niños de San Raymundo. Soy una persona que siempre me ha gustado compartir con pequeños. Me gustó la expresión en la que ellos actuaban. Me dio tristeza, no es justo de que ellos trabajen; son niños de 4 años que ya trabajan, me sentí mal y triste. Me gustó compartir con ellos; me fui con un grupo de niños a la hora de almuerzo, me preguntaron mi nombre y si tenía un apodo les dije que sí, “panda”; ellos necesitan más amor que es el de una madre y un padre, ellos tienen que ver un futuro mejor. Lo que se podría hacer es darle un poco más de apoyo. Pienso que Carlos es un ángel para los niños, que él les abrió su corazón, les abrió un espacio para ellos. Es una bendición que le haya dado su amor a los niños, les dio eso para que tuvieran una mejor vida.

Me dejó bastante tristeza. También me dejó con la emoción de volver allá a San Raymundo, porque esos niños son más necesitados que nosotros. Me dejo una lección: que yo algún día que tenga mi familia les daré lo mejor y que no pasen lo que yo pasé.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3. Jóvenes Mujeres De La “Casa 8 De Marzo”

Nataly: Es un lugar muy agradable, un ambiente muy bonito, los niños muy amigables, se miraban felices en la escuela, el aire puro que se podía respirar. Se pusieron muy felices por la merienda que llevamos. Aunque por otro lado era todo lo contrario, porque había niños lastimados de sus manos por tanto uso de la pólvora y la elaboración de los petardos; a la vez me sentía triste por los niños que trabajan en ese lugar, los explotan de una manera muy fuerte. También me siento triste porque el gobierno no le pone importancia a este tipo de casos, más que se trata de niños, el gobierno debe tratar de poner atención a este tipo de casos.

Estela: Cuando llegamos allá fue una experiencia muy bonita, porque los niños nos recibieron con los brazos abiertos, ya que ellos no se imaginaron que llegaría alguien a verlos. Era muy agradable el ambiente, los juegos, la escuela. Luego que ellos pasaron a hablar, no nos imaginábamos que iba a ser tan hermoso, cada quien dijo su nombre. A la hora de comer me senté a la par de una nena, le pregunte su nombre me dijo: Michel; le pregunté si trabajaba, me dijo que sí, y en el trabajo de los petardos le pagaban un quetzal.

Luego conocí a un niño bien quemado, me dio mucha tristeza pero me agradó; después de todo nos fuimos al campo, en el cual se respiraba aire puro. Había vacas, muchos árboles, luego nos dieron las pláticas, que fueron muy interesantes. Cuando nos llevaron a una de las casas de los niños que trabajaban, vi que los niños estaban haciendo petardos, los vi bien concentrados, y no podían ver a otro lado la vista fija en lo que estaban haciendo, por el peligro de la pólvora. Luego nos llevaron a conocer el centro de salud,

Vimos varias clínicas. La primera era una farmacia, no había suficiente medicamento; en la otra clínica, una camilla tapada, y una mesita; en la otra clínica, era la oficina. En la otra era una clínica dental; habían muchos aparatos, uno de limpieza de dientes, incluso nos dijeron que usaban agua evaporada para la limpieza de los mismos.

Luego, en el otro lado cuando vi una persona poniendo mechitas en los cuetes y lo hacía rápido pensé que era porque ya tenía experiencia y años trabajando de eso. Tenían su ropa bien manchada, sus pies descalzos, y todos llenos de pólvora, unos niños sentían miedo por hablarnos, por el regaño de sus papás.

Todo es diferente en San Raymundo como aquí. La diferencia es que aquí en la capital solo vemos carros, edificios, casas, carreteras, y mucha contaminación del medio ambiente; en San Raymundo la diferencia es que el aire es puro por sus árboles. Debemos valorar lo que tenemos.

Diana: Me agradó el ambiente que hay en San Raymundo, me gustó la escuelita que tienen ahí. Había un campo grande donde jugamos pelota con los niños. Me gustó la comida que llaman “Pinol”. Me gusto el campo, las cosechas que había, de frutas. Cuando fuimos a ver a los niños sentían miedo de hablarnos. Por el regaño de sus papás no podían hablarnos porque no podían distraerse mientras hacían petardos, me sentí mal porque ellos tienen derecho a una vida diferente que es de jugar, estudiar, reír etc. También me sentí bien porque mis compañeras les hablaron de las drogas, es bueno que lo sepan porque las drogas lo único que hacen es destruir la vida de las personas. Lo que me gustó también fue el centro de salud. Vi que no había suficiente medicamentos.

Me quedó experiencia y una gran tristeza por los niños que trabajan en ese lugar, todo fue bonito. Debemos apoyar a los niños de San Raymundo y hacer proyectos para el beneficio de ellos.

Paola: Me gustó la actividad, compartir con los niños; más que todo me gustaría volver a compartir con ellos. También me dio tristeza por los padres y niños porque se arriesgaban bastante y también porque no tienen un sueldo fijo. La verdad me quedé un poco triste por los niños, pues a pesar de la edad que tienen ya trabajan, no como uno que lo tiene todo y no lo sabe aprovechar.

Melissa: A mí lo que me gustó fue el compañerismo y la unión que tenían todos, el apoyo que le brindaban a los niños y que haya personas aun con el buen corazón de apoyar a los que más lo necesitan. La humildad de los niños y el cariño que dan, aunque no los conociéramos, lo fácil que es para ellos regalar amistad, el esfuerzo y el agradecimiento que tienen hacia sus estudios.

Me gustó el entusiasmo y la felicidad que tenían cuando íbamos bajando del bus, sabiendo que ellos nos esperaban y la facilidad de palabra que tenían para expresarse. También le agradezco a Dios por las personas que puso en el camino para apoyarles. Aunque hagan con mucha entrega su trabajo, ellos corren peligro, ya que los niños ganan un quetzal por cada rueda de mecha que pongan en los petardos, y son demasiados; pero ellos con agilidad y perseverancia se lo ganan, sin pensar en el peligro y las consecuencias de salud como infecciones en los pulmones, ceguera y no sé cuántas enfermedades más puedan venir. Las condiciones tan humildes en las que viven ellos por ser menos afortunados.

Y lo que el Estado ha olvidado sin importar las necesidades de los más humildes. No sé si podríamos ver o hacer otro proyecto de trabajo para mejorar las condiciones de vida, el sueldo y la salud. Como ellos lo ven, su trabajo es indispensable para sobrevivir a la extrema pobreza en la que se encuentran los niños sonrientes de San Raymundo. Claro, es solo una sugerencia, el proyecto de don Carlos es muy “bueno”, piensa en el futuro de los niños. Con respecto a las necesidades diarias y la inspiración del futuro y la educación de ellos, la alimentación, la salud un lugar donde desarrollarse y no menos importante, tener identidad y una familia.

Todas las cosas que el gobierno no ve, porque no quieren trabajar o solo explotar. Yo termino agradeciendo a las personas que tienen el deseo de apoyar a los humildes por su visión, porque no son palabras, son hechos.

Gracias don Carlos, pienso que el cambio es y empieza por uno mismo, por interesarnos en los demás. Gracias San Raymundo por la alegría, la amistad y porque Dios les dio un corazón bien grande. Me encantó su comida típica “El Pinol”.

 

 

A VECES NO IMPORTA EL DINERO, SI TENEMOS DIGNIDAD E IDENTIDAD Y UNA MANO AMIGA.

Claudia: La experiencia que yo viví en San Raymundo fue muy especial porque nos recibieron muy bien y los niños estaban felices. Don Carlos nos dio una bienvenida muy bonita, en la cual nos explicó cuándo fundó la asociación, cómo era todo antes allí y lo que no le gustaba del trabajo de los petardos. Para mí, el hizo un gran proyecto al haber fundado una asociación para el beneficio de los niños en nuestra Guatemala, debido a la pobreza en la que se encuentra nuestro país. Son pocas las personas que hacen proyectos como el de Carlos, que es de beneficio para los niños.

La experiencia que tuve en san Raymundo fue el haber compartido con los niños, verlos felices con una hermosa sonrisa y el haber compartido con ellos. A la hora del almuerzo me senté con un grupo de niños, ellos me preguntaron cómo era la experiencia de vivir en la calle, yo les expliqué que la calle lo único que trae es violencia, drogas, se viven muchas experiencias, tanto malas como buenas; me preguntaron también si había consumido drogas, pero la única que consumí fue la del alcohol. Yo les pregunté a ellos si trabajaban, uno de ellos me dijo que sí, trabajaba en el cultivo y hace dos años trabajó en la elaboración de petardos, y que lo malo era que no pagaban mucho, y era más el trabajo que hacían que lo que les pagaban; otro de ellos me dijo que él trabajaba en la elaboración de petardos, pero el trabajo era muy peligroso, por la pólvora, me dijo que trabajaba de siete de la mañana a nueve de la noche.

La verdad es que me sentí mal porque la vida de un niño no es la de trabajar, sino de estudiar, jugar, divertirse e ir aprendiendo poco a poco de la vida. Me gustó también cuando nos llevaron al campo; es muy bonito porque hay siembras de milpa, limón, quilete, güisquil etc. También me gustó la charla que nos dieron de su proyecto y cómo era el proceso del cultivo.

Luego nos llevaron a conocer el centro de salud “Yatinto”. Muy bonito, habían varias clínicas, una de consulta externa, otra la oficina, de medicina general, de clínica dental. Después nos llevaron a la casa de varias familias, donde trabajan en la elaboración de petardos. Ver a los niños de seis siete años trabajando es muy triste, porque la vida de ellos debería de ser diferente a lo que hacen, trabajar en algo que para ellos es muy peligroso y arriesgado porque deben concentrarse bien en lo que hacen, y el pago no es lo suficiente tanto para ellos como para su familia.

Esto nos hace reflexionar para valorar lo que tenemos; deberíamos de tener conciencia de lo que tenemos y pensar en las personas que desearían tener oportunidades como nos las da Gerardo, y las demás personas que nos dan su apoyo. Porque ellos creen en nosotros los jóvenes, que sabemos que sí podemos hacerlo, solo tenemos que tener confianza en nosotros mismos y veremos el éxito en nuestro futuro. Cuando quieras creer en alguien, sólo cree en ti mismo. Aprendamos a valorar lo que tenemos, ya que podemos alcanzar lo que deseamos, recordemos que el precio de las cosas es lo que estamos dispuestos a pagar y luchar por ellas, porque hoy en día muchos sabemos el precio de todo, pero muy pocos sabemos apreciar su valor.

4. Jóvenes de la “Casa De Los Amigos”

Kedin: Cuando llegamos lo primero que me impresionó fue la pobreza de los niños, pero tenían una bonita escuela. Compartiendo con ellos me sentí muy feliz y me gustó mucho ese lugar por la naturaleza que tenían. Gracias a Dios tuve una gran experiencia con ellos.

Lo que no me gustó fue la pobreza de las familias. A los niños, quisiera que se dedicaran a otra cosa. Mi deseo es que tengan un mejor futuro.

Fue una linda experiencia, antes de llegar sabía que iba a ser interesante, a pesar de que se trabó el bus y de regreso el tractor, todo fue impresionante.

 

Heber: Me di cuenta de la pobreza, tristezas y necesidades. Pero a pesar de todo me sentí muy alegre por su educación, talento y su inteligencia en medio de la pobreza.Me gustaron las canchas y las instalaciones que tenían.Lo que no me gustó fue ver que los niños tenían que trabajar muy duro para apoyar a la familia, ya que los ponen a trabajar desde muy temprano.

 

Creí que la actividad iba a ser aburrida, pero al final me vine muy feliz porque aprendí mucho, me ayudó a apreciar lo que Dios me ha regalado, como el mucho apoyo que me dan. Deseo que sean muy felices y que salgan adelante.

 

Jorge: La impresión que tuve fue que no importa la manera de vivir para alcanzar el objetivo que uno quiere, no hay que buscar esperanza, la esperanza es uno mismo.Compartir con personas que no conocíamos, fue para aprender cómo se puede vivir en la pobreza, no importa que las personas sean más o menos que uno, todos valemos por igual. Aprendí a valorarme a mí mismo.

 

A pesar de muchas cosas, vi el valor que puede alcanzar uno cuando ama lo único que tiene en                                                                                                                                                                                                                       su vida. A pesar de muchas cosas, me impresioné por el niño que dio su vida por su familia; no cualquier persona da la vida por otra, me quede impresionado y me gustaría volver a estar junto a él y compartir y darle un fuerte abrazo como si fuera parte de mi familia. A pesar de muchas cosas, él lucha para ser alguien en la vida y también lucha por alcanzar su sueño. Vivir en la naturaleza es lo más hermoso, se aprende cosas que tal vez no conocemos, recordar que la naturaleza es como un ser humano.

 

David: Para mí fue una experiencia muy agradable y muy buena, el viaje fue una idea muy excelente.Estando allí me sentí muy feliz de estar y jugar con ellos, como la escuela y la buena educación que les dan.

 

Los niños tienen esa valentía de estudiar y trabajar al mismo tiempo, ya que el trabajo de ellos es muy peligroso, conformándose toda la familia con un salario mínimo. No me gustó el trabajo de ellos con la pólvora, no me gustó verlos trabajar con el peligro. Me dio tristeza ver que los están explotando con un trabajo peligroso.

 

Me gustaría que tuvieran más libertad y dejaran de trabajar con los petardos y que estudiaran más. Me gustaría regresar para poder ayudarlos y ver sus caras felices. También que los padres comprendan más a sus hijos y que solo trabajen las personas adultas y con un salario digno y cómodo para ellos mismos. Al principio creí que el lugar iba a ser aburrido, sin nada interesante, pero me di cuenta que estaba más interesante que nunca y aún más tratándose de ellos.

 

 

Alfonso: Me impresiono que nos hayan recibido bien aunque fuéramos desconocidos; nos tuvieron confianza y respeto, unos se pusieron a contar lo que hacían después de estudiar. Todos corren un gran peligro y no tienen el cuidado con los alimentos, ya que agarran sus alimentos con pólvora en las manos. Me gustaría que la organización tuviera más oportunidad para que así puedan prepararlos en el estudio y salir adelante. Es lamentable y no estoy de acuerdo que los padres pongan a trabajar a sus hijos. Es triste que a las personas que tienen el poder no les importe la vida de las personas, solo les interesa tener poder, pudiendo apoyarlos con un mejor empleo sin peligro. Al final me sentí bien y contento con ellos.

 

 

Erick Choc: Varias veces había visitado el municipio de San Raymundo, pero no conocía ese lugar. Qué pena que las autoridades aún no han invertido en carreteras y otras necesidades básicas. Es increíble que cerca de la capital se vea situaciones como estas, me pregunto dónde están los derechos de los niños, el Ministerio de Trabajo; me imaginé tantas cosas, que habría que consultar la situación a fondo.

Hacía mucho tiempo que no veía a niños como los que allí encontramos. Inmediatamente me hizo recordar mi niñez, cuando jugaba entre los matorrales en las calles de tierra, los cercos de caña y el sol que nos ponía morenitos a todos los que salíamos a las calles; donde eran escasos los medios de transporte, y con la diferencia de que nadie trabajaba para sostener la familia como lo hacían todos estos pequeños. Hablé con un niño pequeño y muy tierno donde me tocó entrar a visitar; le pregunte por su nombre y me dijo que se llamaba Chico y tenía 7 años.

Sinceramente no tenemos nada que reclamarle a Dios, a pesar de que a veces pasamos dificultades y nos quejamos de que no alcanza el dinero, con experiencias como estas nos deberíamos animar más y sentirnos bendecidos Qué lamentable que no nos acompañaron más trabajadores para que todos manejemos la mismas experiencias sobre la situación de la pobreza.

Me comprometí con Carlo para de nuevo visitarlos en mi tiempo libre y poder ser un apoyo para los docentes de la escuelita.

Como sugerencia, me gustaría poder llevar a pequeños grupos de muchachos del Mojoca para compartir con los niños y si es posible poder traer a los chicos a la capital para motivarlos.

 

 

5. Comité De Gestión

Brenda, Estela, Laura, Paola, René, Marvin, con la participación de Quenia.

A todos los chicos les pareció bonito el viaje “porque hubo muchas cosas que apreciar”.

Paola: Al principio no tenía ganas de ir, pero después de haber ido me sentí feliz. Se atrasó un poco la salida porque en la panadería no tenían listo el pedido. Cuando llegamos fuimos muy bien recibidos se notó que los niños estaban muy felices. El ambiente era muy bonito, la gente de ahí es muy amable y muy educada; la comida estuvo muy rica, los salones de clases eran muy bonitos y muy presentables, también estaban muy limpios.

Había un campo, flores y árboles. Los niños son muy educados, escuchan con mucha atención. En la asamblea se presento al MOJOCA, los chicos contaron un poco de su experiencia en la calle y los niños estaban muy interesados en saber las clases de drogas. Los niños hicieron una presentación de un baile, hicieron dinámicas. El almuerzo estuvo delicioso, las mesas estaban bien limpias, todos son muy ordenados y ahí todos comen en la mesa con los niños, incluyendo a los trabajadores. Cuando se les dio el cubilete (muffin) a los niños, hicieron una cola y estaban muy felices.

Después fuimos a la finca a ver lo que ellos cosechan, las vacas y también algunas familias trabajando en hacer los petardos. Un señor dio consejos a los chicos de calle, les dijo que aprovecharan lo que tenían y que siguieran adelante. Se ve que se apoyan unos a otros allá en la finca; el centro de salud era muy bonito e higiénico, tenía ginecología, pediatría, dentista, oculista y farmacia. Después se realizó visitas a las casas donde familias enteras trabajan haciendo petardos; niños desde 5 años trabajan, ellos ganan cuatrocientos quetzales a la semana, que no es suficiente para una familia de quince personas. Para los niños es muy arriesgado trabajar en eso; los niños están llenos de pólvora hasta en la cara. La pólvora la tienen que cuidar muy bien porque si la pólvora se cae puede explotar; había un niño que estaba quemado de la cara, él se quemó por salvar a sus hermanas, los niños que trabajan están serios y muy concentrados en lo que están haciendo.

Cuando llegamos nos sentimos felices porque la gente de ahí nos dio un buen recibimiento y nos dijeron que nos sintiéramos en nuestra casa.

Brenda: me sentí triste de ver cómo trabajan los niños, me imaginé ver a sus hijos en ese lugar, les hablé a mis hijos que apreciaran lo que tienen.

Aprendimos que tenemos que aprovechar lo que tenemos y saber ser agradecidos. A veces nosotros despreciamos lo que tenemos, sin saber que hay gente que lo necesita más que nosotros. Los niños son muy responsables en sus labores, no pierden el tiempo y ya tienen la responsabilidad del trabajo. Ellos nos dieron una lección para el MOJOCA, que tenemos que ser responsables y aprovechar lo que tenemos. Esperamos tener otra visita y poderles llevar payasos, piñatas para poder compartir con ellos y poder llevarles algún juguete, ropa que nuestros hijos ya no usen, que esté en buen estado y seguir en contacto con ellos. Marvin estuvo haciendo actividades con ellos. Los del Comité de Gestión dicen que ya no van a comprar petardos.

Quenia: Estoy enojada con el presidente porque él no hace nada por nuestro país y hay gente que no es de nuestro país y nos ayudan, y el presidente es pura publicidad porque él no ayuda a los pobres. Al final del año pasado no tenían fondos en San Raymundo, y los siete trabajadores donaron su bono catorce para que los niños tuvieran recursos.

Marvin: Esta visita fue la experiencia más linda pero a la vez muy triste. A muchos de los que estuvimos presentes se nos acongojó el corazón en gran manera.

Voy a empezar a narrar por qué fue una linda experiencia. Al momento de llegar a este lugar vimos a muchas niñas y niños correr por todos lados, niños muy sonrientes y alegres pero a la vez un poco tímidos; pero la timidez fue aminorándose en la medida que transcurría el tiempo. Al principio de nuestra llegada dimos un breve recorrido a las instalaciones de esta pequeña escuela, se nos dijo un poco sobre cómo empezó esta noble obra de amor y caridad y a todos se nos alegró el alma al escuchar sobre los objetivos de dicha fundación.

Lo triste y muy duro de esta visita fue al momento de enterarnos cómo se ganan el pan diario, pues nos enteramos de que estos niños viven en un lugar de pobreza extrema; debido a esa condición se ven en la necesidad de trabajar muy duro no solo los padres sino también los niños, es decir los hijos.

Lo más triste es que los niños son enseñados hacer el trabajo a muy temprana edad, es decir entre los cuatro y cinco años de vida, además el trabajo que ellos hacen es muy peligroso tanto que ya ha habido varias muertes por causa de la pólvora.

Estas personas, las cuales viven en este lugar tan alejado, elaboran petardos, los cuales han dejado mucha gente quemada solo por jugar con ellos y ya no digamos a los que los hacen, que con un leve descuido que tengan al momento de trabajar pueden lamentarlo para toda la vida. Bueno, esta ha sido mi experiencia, ruego a Dios que tenga piedad de estas personas y niños para que puedan progresar en otra área que no sean cohetes.

Laura: Para mí fue una experiencia muy bonita y a la vez motivadora para cada día luchar más y seguir adelante con lo que me propongo, porque nosotros a veces nos quejamos de lo que tenemos, mientras hay gente que lo desea. Muchas veces no aprovechamos las oportunidades que se nos brindan, mientras que si los niños y esas familias de San Raymundo tuvieran tan solo una oportunidad de dejar esa vida que llevan hasta ahora la aprovecharían a 100% sin pensarlo tanto.

Cuando tuvimos la oportunidad de ir a visitar a las familias enteras que trabajan en la elaboración de petardos y vi al niño de 5 años que ya estaba trabajando, en eso me dieron ganas de llorar porque la misma edad tiene mi hija y yo no quiero ni imaginárme que ella estuviera en ese lugar o en esa situación. La verdad para mi esos niños valen oro. Con respecto al lugar me pareció muy bonito, las personas muy amables, fuimos muy bien recibidos y la verdad yo me sentí como en familia.

 

 

 

 

 

 

Jóvenes del Mojoca visitaron la asociación Sulla Strada en San Raymundo

Este viernes 15 de agosto una delegación del Mojoca que comprendía: 4 niñas y 2 niños, el comité de gestión, las y los jóvenes de las casas 8 de Marzo y de los Amigos, los talleres y 4 asesores, viajó a un caserío situado a 6 kilómetros de San Raymundo, para pasar un día con las niñas, niños trabajadoras y trabajadores de la asociación “Sulla Strada” (En la Calle) fundada por el padre italiano Carlo Sansonetti. Carlo era párroco en una diócesis del centro de Italia y avisó a su obispo que tomaba unas vacaciones de tiempo indeterminado para servir a los pobres.

 

Quién es Carlos

Había oído hablar del trabajo de Carlos con los niños que trabajan en la fabricación de cohetes. Pero sólo en octubre del 2013 lo conocí en Roma, donde había organizado la presentación de un libro de un amigo holandés que trabaja en Costa Rica sobre la economía mundial que necesita guerras para prosperar. El año pasado Carlos nos visitó con Eva que trabaja en su asociación, y con una madre y su hija que tenía que probarse un aparato auditivo. Nos reunimos para compartir nuestra experiencia. Hace unas semanas Carlos me invitó a visitar su asociación diciéndome que podía venir con jóvenes, y fue esta propuesta que me animó a emprender un viaje, lo que hago muy raramente en los últimos años. Bendigo a Dios por haber aceptado porque esta experiencia fue excepcional, llena de amistad y de lecciones de vida. Es por eso que la quiero contar, esperando que los varios grupos describan también ellos su experiencia, sus emociones, las lecciones que aprendieron sobre esta visita al campo.

 

Un viaje con emociones

La cita estaba fijada a las 6:30 a.m. en el centro Educativo del Mojoca, y logramos salir a las 7:40. Las rutas estaban libres y pasamos por San Pedro y San Juan Sacatepéquez para llegar a San Raymundo a las 9:30. Carlo vino con su picop para indicarnos la ruta para llegar a través de caminos estrechos de tierra. Habíamos casi llegado cuando la camioneta se atascó en una zanja cerca de un barranco, fue necesario llamar a un tractor para sacarla con la ayuda de todos nuestros fuertes jóvenes. Llegamos al centro de la asociación.

 

Una vergonzosa explotación de las niñas y niños

Carlo nos reunió para explicar cómo y por qué había iniciado, sobre todo para ayudar a las niñas y niños obligados a trabajar con su familia en la peligrosa fabricación de cohetes. Antes había varias fábricas las cuales para no pagar las prestaciones a sus trabajadores decidieron cerrar sus plantas y confiar la fabricación a las familias que necesitaban un trabajo para sobrevivir. A los dueños no les importaba, esos pobres hacían un oficio peligroso sin la protección necesaria. Y al ministro de gobernación no le importaba vender el polvo con el cual habían trabajado niños a partir de 5 y 6 años. A ellos les importa el provecho, no la gente, pero con la llegada de Carlo que buscaba un lugar para servir a los pobres, todo cambió.

 

La escuela de la liberación de las niñas y niños

La asociación comprende tres programas fundamentales: el primero es la escuela preparatoria y primaria que acoge a 200 niñas y niños. Las aulas no están en el mismo edificio sino dispersas en la naturaleza. Hay terrenos de juegos y de deporte. La escuela es totalmente gratuita y todas las niñas y niños almuerzan ahí a las 12:00 antes de regresar a su casa para fabricar cohetes.

Hemos visitado todo el lugar y después nos hemos reunido en una sala grande para compartir nuestras experiencias y fuimos impresionados por la atención que niños pequeños prestaron durante toda la asamblea. Un buen ejemplo para nosotros.

Al final las niñas y niños cantaron y bailaron. A las 12:00 horas nos sentamos todas y todos juntos para un rico almuerzo con pinol que es harina de maíz tostado y molido servido con salsa de tomate y pollos criollos deliciosos y mucho más buenos que los pollos de plástico que estamos acostumbrados a comer. Después de la comida las niñas y niños formaron colas ordenadas y tranquilas y cada uno paso a recoger un cubilete de chocolate y crema producido por Paty, Alfonso y Diana y una Gaufreta de la Pizzería Gaufretería de la 8 de Marzo. Nuestras costureras elaboraron 60 bolsitas para las niñas y niños. Las niñas y niños eran despiertos, se acercaban, hablaban con nosotros y hacían muchas preguntas, sea espontáneamente, sea durante la asamblea. Estaban curiosos de saber más sobre las drogas porque delincuentes van hasta ahí para corromper a los niños y jóvenes. El profesor Marvin contestó a todas sus preguntas y Paola dio su testimonio, sobre los desastres que causa la droga a nivel personal y social.

 

Cuerpos, corazones y almas felices

¿Saben quiénes estaban alegres en la naturaleza? Nuestros pulmones que finalmente respiraban aire puro. Nuestros corazones que se sentían bien por toda la amistad con la cual fuimos recibidos y nuestras almas que sentían ahí la presencia de Dios en los pobres unidos en la amistad que luchan por una vida más digna.

 

Visita a la finca de los pollos, verduras y frutas orgánicas.

Después del almuerzo un tractor con remolque y el picop de Carlo nos llevaron a visitar la finca de 25 manzanas, donde crían gallinas, pollos, y vacas todavía jóvenes para dar leche. Están mejorando el terreno con fertilizantes orgánicos que están fabricando mezclados temporalmente con fertilizantes químicos. Estaban sembrando frijoles. Producen también güisquiles, rábanos y pepinos. Plantaron muchos árboles de mangos, papayas, aguacates etc. Ismael que dirige la finca nos explicó el trabajo que hacen para producir verduras, y frutos orgánicos como siempre hicieron los campesinos de Guatemala.

Ellos rechazan las semillas transgénicas y los fertilizantes de la Monsanto y otras corporaciones agroquímicas que envenenan a la gente y a la tierra. La finca es el segundo programa grande de “Sulla Strada”. Con esta iniciativa esperan que las niñas y niños puedan encontrar un trabajo alternativo, sano y no peligroso. El programa es sumamente importante para salvar los cultivos orgánicos y el arte milenario de los campesinos guatemaltecos amenazados por las semillas transgénicas de la Monsanto.

 

La salud garantiza la plenitud de la vida

Tercer programa. No lejos de la finca está el centro de salud. Un edificio armonioso con la forma de todos los brazos abiertos y acogedores. Impresionante el espectáculo de esta clínica en plena naturaleza. Entramos con Carlo que nos guía, hay una sala de espera y después un salón donde se recibe a la gente y se toman las primeras informaciones. Después se pasa a la sala de medicina general, y de seguido tenemos la farmacia, le sigue ginecología, luego pediatría con colores alegres, después oftalmología con instrumentos modernos y por fin el salón de dentista, como se encuentran en los mejores centros privados de la zona 10 de la capital. Carlos quiso lo mejor para los campesinos mayas. Nos explicó que todo es gratuito para los pobres pero que hacen pagar a los ricos que vienen con grandes carros y nos dice que para las niñas, niños y jóvenes del Mojoca todo será gratuito. En los meses de enero y febrero vienen a San Raymundo 100 médicos italianos de todas las especialidades que pasan allí una semana o quince días. Carlo nos dice que podría organizar una jornada médica en Mojoca y exámenes más especializados e intervenciones para los casos más delicados en San Raymundo. Esta atención a la salud es el eje de “Sulla Strada” nacida para cuidar a las niñas y niños explotados en la peligrosa fabricación de cohetes.

 

José, un héroe de 8 años

Hemos encontrado a José de 8 años, que para salvar a sus hermanas se lanzó a través de los cohetes que explotaban y quedó quemado: pasó un largo tiempo en coma. Su cuerpo, sus manos, su cara, conservan las huellas del fuego. Actualmente le están haciendo intervenciones de cirugía estética. Un pequeño héroe que ofreció su vida para salvar a sus hermanas. Vi a uno de nuestros jóvenes llorar por la conmoción y una pidió a José si lo podía abrazar. Hay niños y adultos que no tuvieron la suerte de José y murieron cuando explotaron los cohetes que estaban fabricando.

 

Visita a las fábricas familiares de cohetes

Nos dividimos en 4 grupos para visitar casas donde se hace este trabajo. En la casa donde fui había 9 personas que estaban trabajando. 4 niños entre 6 y 10 años. Otros grupos vieron a niñas de 4 años que estaban trabajando. Los vimos trabajar y les hicimos muchas preguntas. Los niños estaban serios, no hablaban, trabajaban, pregunté al padre de la familia cuánto ganaban, me contestó: 300 0 400 quetzales por semana, entonces cada uno no gana ni siquiera 50 quetzales a la semana. Los acuerdos internacionales sobre los derechos de los niños y adolescentes que firmó el gobierno de Guatemala estipulan que está prohibido el trabajo infantil sobre todo si es peligroso. El Ministerio de gobernación que tiene el papel de hacer respetar las leyes no se entera de lo que pasa en San Raymundo y sigue vendiendo a las empresas familiares el polvo que mata, quema y mutila a niñas y niños.

 

Un equipo unido identificado al 100% con el proyecto de “Sulla Strada”

En el centro están trabajando 7 mujeres y hombres que reciben un sueldo mínimo. El responsable tiene un sueldo mensual de Q.3,000.00. Hay 3 aprendices que reciben una beca y estudian a medio tiempo. Los trabajadores y trabajadoras están identificados con el proyecto y trabajan para cumplir con una misión y no, antes de todo, para recibir un sueldo. Al final del año pasado, enterándose de las dificultades financiares de la asociación, se pusieron de acuerdo entre ellos y devolvieron a Carlo el cheque de Q. 1,400.00 del bono catorce, de modo de no quitar nada a las niñas y niños.

Al final del almuerzo nos reunimos con Carlos e Ismael el dirigente de la finca, y el contador, para hablar de la posible colaboración entre nuestras dos asociaciones. Una de la primera colaboración que podría ser interesante para las dos entidades, sería que el Mojoca pueda comprar productos de la finca: pollos, verdura y frutas. Nosotros del Mojoca podríamos tener productos seguros y sabrosos: mejor comer un pedazo más pequeño de un pollo criado en libertad, que el doble de un pollo plástico, que no se sabe que comida ha tenido. Ismael nos enviará el listado de los productos disponibles, con los precios, y van a calcular el precio de transporte. El contador nos explicó que según una ley de la SAT no son necesarias facturas entre dos asociaciones sin objetivos de lucro, y que es suficiente un recibo de donación. Eso nos permitiría ahorrar los impuestos, entonces podríamos iniciar lo más antes posible este tipo de colaboración.

Pero aún más importante es reforzar los lazos de amistad y hermandad entre nuestras asociaciones, desarrollar un apoyo mutuo. Nosotros queremos apoyar “Sulla Strada” en su lucha para que las niñas y niños, no sean obligados a producir cohetes y para que la gente de San Raymundo pueda encontrar otras posibilidades para ganar su vida. La nuestra sería una alianza entre el campo y la ciudad. Entre mayas y ladinos, y nos permitiría volver a descubrir nuestras raíces y valores mayas y campesinos. El recuerdo de este maravilloso 15 de agosto de 2014 se quedará siempre en nuestros corazones.

¡Gracias Carlos, gracias niños y niñas, trabajadores y trabajadoras de “Sulla Strada”!

 

 

Desalojo de jóvenes del “Tanque”

RECHAZAMOS EL DESALOJO DE JÓVENES DE LA CALLE

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Hace unos cinco años, un grupo de jóvenes de la calle que se mantenía en los alrededores de la Avenida Bolívar, del lado de la zona 3, ocuparon las instalaciones de un lavadero municipal abandonado ubicado en ese sector. Durante ese tiempo hicieron de este lavadero su hogar, bautizándolo como “El Tanque” y lo acondicionaron para habitarlo con comodidades mínimas.

El martes 26 de agosto a las nueve de la mañana se presentaron al lugar elementos de la Policía Nacional Civil, del grupo antimotines de la Municipalidad de Guatemala, acompañados de un equipo de trabajadores de la Muni auxiliados con maquinaria especial para demoliciones. Los policías ordenaron a los jóvenes que se encontraban en ese momento en “El Tanque” –unos 30-, que desalojaran el lugar, pero sin darles tiempo para que salieran debidamente ni para que sacaran sus pertenencias, empezaron a demoler las paredes poniendo en peligro su integridad física.

El Movimiento de Jóvenes de La Calle (MOJOCA) rechaza y denuncia ante la sociedad los métodos utilizados por la PNC y las autoridades de la Municipalidad de Guatemala. Ellos tienen la orden de sacar a los chicos de las calle, pero solamente utilizan la represión, sin plantear soluciones constructivas ni coordinar con las asociaciones y organizaciones que trabajan con los jóvenes. No hay para las y los jóvenes propuestas educativas, ni de trabajo ni de darles un refugio, solamente la fuerza.

El equipo del Mojoca llegó rápidamente al lugar para evitar algún tipo de enfrentamiento, y afortunadamente no hubo heridos, ni enfrentamientos y arrestos; incluso se logró que los policías dejaran a los jóvenes rescatar algunas de sus pertenencias.

Este tipo de actitudes de parte de las autoridades definitivamente no resuelve para nada la problemática de los jóvenes que viven en la calle. Las muchachas y muchachos que fueron desalojados no tardarán mucho tiempo en encontrar otro lugar donde vivir y pernoctar en la calle, sin haber solucionado sus problemas de habitación, educación y trabajo.

Volvemos a proponer a las autoridades municipales una reunión para hacer una propuesta a estos jóvenes y en general para enfrentar la problemática de estas muchachas, muchachos y niños que son marginados y rechazados por la sociedad en general. Para nosotros la solución a los problemas son la educación, la capacitación y trabajos dignos.

MOVIMIENTO DE JÓVENES DE LA CALLE

26 de agosto 2014

TESTIMONIOS DE JÓVENES DE LA CALLE DESALOJADOS DE LA BOLÍVAR

José: Fue triste porque no tenemos donde vivir, y ahora nos quedamos en la noche nos tenemos que quedar en la banqueta, y tuvimos que comprar comida. Yo no estaba ahí como me mandaron a pagar el recibo del agua; cuando llegué ya lo habían destruido el “tanque”, me molesté porque ellos quieren tener más dinero que uno de pobre. Ayer en la noche me quedé a dormir afuera del Tanque; solo las luces del poste nos alumbraban.

Mario: Yo estaba en (el restaurante Pollo) Campero pidiendo dinero, calculando a que llegaran los de MOJOCA. Cuando llegué ya no estaba “El Tanque”; si hubiera tenido familia o un hogar qué importa, pero como no tengo… “¿ahora dónde vamos a vivir?” Ayer en la noche tuvimos que dormir afuera del tanque. Me siento mal que lo hayan botado porque era nuestro hogar.

William: Me sentí mal porque a la edad de 7 años conocí a todos los que están en el tanque. Nosotros ayudábamos a hacer la limpieza en él para que no nos sacaran de ahí; no nos dijeron nada, incluso tenemos animalitos, los cuidamos, ahora ya no tenemos donde tenerlos. Nos sentimos mal porque nos quedamos en la calle; ahora ya no es seguro, porque en la calle uno no sabe lo que le puede pasar, porque hay unos en la Bolívar que pasan tomados, y pasan molestando o nos pasan tirando botellazos.

Julio: Hay personas que llegan a tomar a las cafeterías de la Bolívar; a veces se les pasa y pasan por El Tanque a hacer escándalos y a veces estamos dormidos y de repente nos tiran un botellazo. Cuando estaba el tanque era más seguro porque se cerraba la puerta con candado. Ahora que ya no está, ya no es seguro.

¿Qué paso con los propósitos que “mano dura”? Dijo que iba a ayudar a los pobres, y los que más lo necesitaban, incluso lo dijo en varios departamentos y aldeas, que iba a hacer muchos proyectos e iba a ayudar a los que más lo necesitaban.

El apoyo que MOJOCA nos llegó a dar fue que: nos ayudó a no tener más violencia, a tranquilizar a la policía, para que ya no nos maltrataran, incluso unos vecinos nos llevaron panes, comida, fresco. Lo que pensamos es: cuando llueva, ¿qué vamos a hacer? No sabemos a dónde vamos a ir.

Nos da miedo porque la mayoría tenemos tatuajes y en la noche llegan los policías por ahí, y nos pueden llevar presos. Nosotros le pedimos a Dios en la noche para que nos cuide y nos libre de todo mal. Vamos a pedirle a Dios para que nos de otro lugar donde vivir y vivir más seguros.

Zaira: He estado en El Tanque desde que el grupo se formó, como en el año de 2008. La verdad me sentí mal porque “El Tanque” ha sido como mi casa; puedo vivir con mi familia, pero la droga lo oprime mucho a uno y eso nos lleva a vivir en la calle. Nos asustaron mucho porque no nos dijeron nada, cuando de repente empezó a temblar y vi que le iba a caer un palo de aguacate a Sara; la quitamos de ahí. Pensé que era un terremoto, las paredes se empezaron a derrumbar. La verdad me sentí mal porque hay patojos que no pueden estar en sus casas, habemos un montón, y la verdad solo con 4 ponchos nos dejaron y una colchoneta, no nos dio tiempo de sacar nada, y somos un montón de jóvenes, no tenemos dónde dejar nuestras cosas. Sufrimos bastante anoche.

El problema fue porque pensaron tal vez que éramos unos muchachos que asaltaban por la Bolívar, y pensaron que nosotros éramos ellos; nos maltrataron muy mal, nos dijeron malas palabras, hijos de la gran p… cosas así. Nos asustamos bastante, pensamos que nos iban a pegar; incluso llegaron personas que nos fueron ayudar, les dijeron a la policía que nos dejaran, que   simplemente éramos jóvenes que no tenemos dónde vivir, incluso llegaron personas en la noche a dejarnos café porque había mucho frío. Llegaron muchachos a cuidarnos a nosotras las mujeres porque corremos más peligros; desde que le sucedió el accidente a una joven, nos da miedo estar la noche en la calle, nos arriesgamos a que cualquier hombre llegue hacer daño.

Tú Gerardo nos ayudaste mucho, en nombre de todos mis compañeros, te agradezco por tu apoyo, porque no cualquier persona nos brinda un lugar así como el MOJOCA. Porque hay gente que solo nos crítica y no nos apoya; nadie nos brinda una ayuda como la tuya y las demás personas que apoyan a MOJOCA. Yo estoy pensando irme a mi casa, pero me gustaría que sí ayudaran a mis amigos, me siento mal por ellos, porque no tienen dónde vivir.

 

 

 

Vean nuestro video

Pequeñas entrevistas

Historia de las muchachas y muchachos que viven, trabajan, participan y construyen una sociedad diferente gracias al MOJOCA (Movimiento de Jovenes de la calle)