Jóvenes del Mojoca visitaron la asociación Sulla Strada en San Raymundo

Este viernes 15 de agosto una delegación del Mojoca que comprendía: 4 niñas y 2 niños, el comité de gestión, las y los jóvenes de las casas 8 de Marzo y de los Amigos, los talleres y 4 asesores, viajó a un caserío situado a 6 kilómetros de San Raymundo, para pasar un día con las niñas, niños trabajadoras y trabajadores de la asociación “Sulla Strada” (En la Calle) fundada por el padre italiano Carlo Sansonetti. Carlo era párroco en una diócesis del centro de Italia y avisó a su obispo que tomaba unas vacaciones de tiempo indeterminado para servir a los pobres.

 

Quién es Carlos

Había oído hablar del trabajo de Carlos con los niños que trabajan en la fabricación de cohetes. Pero sólo en octubre del 2013 lo conocí en Roma, donde había organizado la presentación de un libro de un amigo holandés que trabaja en Costa Rica sobre la economía mundial que necesita guerras para prosperar. El año pasado Carlos nos visitó con Eva que trabaja en su asociación, y con una madre y su hija que tenía que probarse un aparato auditivo. Nos reunimos para compartir nuestra experiencia. Hace unas semanas Carlos me invitó a visitar su asociación diciéndome que podía venir con jóvenes, y fue esta propuesta que me animó a emprender un viaje, lo que hago muy raramente en los últimos años. Bendigo a Dios por haber aceptado porque esta experiencia fue excepcional, llena de amistad y de lecciones de vida. Es por eso que la quiero contar, esperando que los varios grupos describan también ellos su experiencia, sus emociones, las lecciones que aprendieron sobre esta visita al campo.

 

Un viaje con emociones

La cita estaba fijada a las 6:30 a.m. en el centro Educativo del Mojoca, y logramos salir a las 7:40. Las rutas estaban libres y pasamos por San Pedro y San Juan Sacatepéquez para llegar a San Raymundo a las 9:30. Carlo vino con su picop para indicarnos la ruta para llegar a través de caminos estrechos de tierra. Habíamos casi llegado cuando la camioneta se atascó en una zanja cerca de un barranco, fue necesario llamar a un tractor para sacarla con la ayuda de todos nuestros fuertes jóvenes. Llegamos al centro de la asociación.

 

Una vergonzosa explotación de las niñas y niños

Carlo nos reunió para explicar cómo y por qué había iniciado, sobre todo para ayudar a las niñas y niños obligados a trabajar con su familia en la peligrosa fabricación de cohetes. Antes había varias fábricas las cuales para no pagar las prestaciones a sus trabajadores decidieron cerrar sus plantas y confiar la fabricación a las familias que necesitaban un trabajo para sobrevivir. A los dueños no les importaba, esos pobres hacían un oficio peligroso sin la protección necesaria. Y al ministro de gobernación no le importaba vender el polvo con el cual habían trabajado niños a partir de 5 y 6 años. A ellos les importa el provecho, no la gente, pero con la llegada de Carlo que buscaba un lugar para servir a los pobres, todo cambió.

 

La escuela de la liberación de las niñas y niños

La asociación comprende tres programas fundamentales: el primero es la escuela preparatoria y primaria que acoge a 200 niñas y niños. Las aulas no están en el mismo edificio sino dispersas en la naturaleza. Hay terrenos de juegos y de deporte. La escuela es totalmente gratuita y todas las niñas y niños almuerzan ahí a las 12:00 antes de regresar a su casa para fabricar cohetes.

Hemos visitado todo el lugar y después nos hemos reunido en una sala grande para compartir nuestras experiencias y fuimos impresionados por la atención que niños pequeños prestaron durante toda la asamblea. Un buen ejemplo para nosotros.

Al final las niñas y niños cantaron y bailaron. A las 12:00 horas nos sentamos todas y todos juntos para un rico almuerzo con pinol que es harina de maíz tostado y molido servido con salsa de tomate y pollos criollos deliciosos y mucho más buenos que los pollos de plástico que estamos acostumbrados a comer. Después de la comida las niñas y niños formaron colas ordenadas y tranquilas y cada uno paso a recoger un cubilete de chocolate y crema producido por Paty, Alfonso y Diana y una Gaufreta de la Pizzería Gaufretería de la 8 de Marzo. Nuestras costureras elaboraron 60 bolsitas para las niñas y niños. Las niñas y niños eran despiertos, se acercaban, hablaban con nosotros y hacían muchas preguntas, sea espontáneamente, sea durante la asamblea. Estaban curiosos de saber más sobre las drogas porque delincuentes van hasta ahí para corromper a los niños y jóvenes. El profesor Marvin contestó a todas sus preguntas y Paola dio su testimonio, sobre los desastres que causa la droga a nivel personal y social.

 

Cuerpos, corazones y almas felices

¿Saben quiénes estaban alegres en la naturaleza? Nuestros pulmones que finalmente respiraban aire puro. Nuestros corazones que se sentían bien por toda la amistad con la cual fuimos recibidos y nuestras almas que sentían ahí la presencia de Dios en los pobres unidos en la amistad que luchan por una vida más digna.

 

Visita a la finca de los pollos, verduras y frutas orgánicas.

Después del almuerzo un tractor con remolque y el picop de Carlo nos llevaron a visitar la finca de 25 manzanas, donde crían gallinas, pollos, y vacas todavía jóvenes para dar leche. Están mejorando el terreno con fertilizantes orgánicos que están fabricando mezclados temporalmente con fertilizantes químicos. Estaban sembrando frijoles. Producen también güisquiles, rábanos y pepinos. Plantaron muchos árboles de mangos, papayas, aguacates etc. Ismael que dirige la finca nos explicó el trabajo que hacen para producir verduras, y frutos orgánicos como siempre hicieron los campesinos de Guatemala.

Ellos rechazan las semillas transgénicas y los fertilizantes de la Monsanto y otras corporaciones agroquímicas que envenenan a la gente y a la tierra. La finca es el segundo programa grande de “Sulla Strada”. Con esta iniciativa esperan que las niñas y niños puedan encontrar un trabajo alternativo, sano y no peligroso. El programa es sumamente importante para salvar los cultivos orgánicos y el arte milenario de los campesinos guatemaltecos amenazados por las semillas transgénicas de la Monsanto.

 

La salud garantiza la plenitud de la vida

Tercer programa. No lejos de la finca está el centro de salud. Un edificio armonioso con la forma de todos los brazos abiertos y acogedores. Impresionante el espectáculo de esta clínica en plena naturaleza. Entramos con Carlo que nos guía, hay una sala de espera y después un salón donde se recibe a la gente y se toman las primeras informaciones. Después se pasa a la sala de medicina general, y de seguido tenemos la farmacia, le sigue ginecología, luego pediatría con colores alegres, después oftalmología con instrumentos modernos y por fin el salón de dentista, como se encuentran en los mejores centros privados de la zona 10 de la capital. Carlos quiso lo mejor para los campesinos mayas. Nos explicó que todo es gratuito para los pobres pero que hacen pagar a los ricos que vienen con grandes carros y nos dice que para las niñas, niños y jóvenes del Mojoca todo será gratuito. En los meses de enero y febrero vienen a San Raymundo 100 médicos italianos de todas las especialidades que pasan allí una semana o quince días. Carlo nos dice que podría organizar una jornada médica en Mojoca y exámenes más especializados e intervenciones para los casos más delicados en San Raymundo. Esta atención a la salud es el eje de “Sulla Strada” nacida para cuidar a las niñas y niños explotados en la peligrosa fabricación de cohetes.

 

José, un héroe de 8 años

Hemos encontrado a José de 8 años, que para salvar a sus hermanas se lanzó a través de los cohetes que explotaban y quedó quemado: pasó un largo tiempo en coma. Su cuerpo, sus manos, su cara, conservan las huellas del fuego. Actualmente le están haciendo intervenciones de cirugía estética. Un pequeño héroe que ofreció su vida para salvar a sus hermanas. Vi a uno de nuestros jóvenes llorar por la conmoción y una pidió a José si lo podía abrazar. Hay niños y adultos que no tuvieron la suerte de José y murieron cuando explotaron los cohetes que estaban fabricando.

 

Visita a las fábricas familiares de cohetes

Nos dividimos en 4 grupos para visitar casas donde se hace este trabajo. En la casa donde fui había 9 personas que estaban trabajando. 4 niños entre 6 y 10 años. Otros grupos vieron a niñas de 4 años que estaban trabajando. Los vimos trabajar y les hicimos muchas preguntas. Los niños estaban serios, no hablaban, trabajaban, pregunté al padre de la familia cuánto ganaban, me contestó: 300 0 400 quetzales por semana, entonces cada uno no gana ni siquiera 50 quetzales a la semana. Los acuerdos internacionales sobre los derechos de los niños y adolescentes que firmó el gobierno de Guatemala estipulan que está prohibido el trabajo infantil sobre todo si es peligroso. El Ministerio de gobernación que tiene el papel de hacer respetar las leyes no se entera de lo que pasa en San Raymundo y sigue vendiendo a las empresas familiares el polvo que mata, quema y mutila a niñas y niños.

 

Un equipo unido identificado al 100% con el proyecto de “Sulla Strada”

En el centro están trabajando 7 mujeres y hombres que reciben un sueldo mínimo. El responsable tiene un sueldo mensual de Q.3,000.00. Hay 3 aprendices que reciben una beca y estudian a medio tiempo. Los trabajadores y trabajadoras están identificados con el proyecto y trabajan para cumplir con una misión y no, antes de todo, para recibir un sueldo. Al final del año pasado, enterándose de las dificultades financiares de la asociación, se pusieron de acuerdo entre ellos y devolvieron a Carlo el cheque de Q. 1,400.00 del bono catorce, de modo de no quitar nada a las niñas y niños.

Al final del almuerzo nos reunimos con Carlos e Ismael el dirigente de la finca, y el contador, para hablar de la posible colaboración entre nuestras dos asociaciones. Una de la primera colaboración que podría ser interesante para las dos entidades, sería que el Mojoca pueda comprar productos de la finca: pollos, verdura y frutas. Nosotros del Mojoca podríamos tener productos seguros y sabrosos: mejor comer un pedazo más pequeño de un pollo criado en libertad, que el doble de un pollo plástico, que no se sabe que comida ha tenido. Ismael nos enviará el listado de los productos disponibles, con los precios, y van a calcular el precio de transporte. El contador nos explicó que según una ley de la SAT no son necesarias facturas entre dos asociaciones sin objetivos de lucro, y que es suficiente un recibo de donación. Eso nos permitiría ahorrar los impuestos, entonces podríamos iniciar lo más antes posible este tipo de colaboración.

Pero aún más importante es reforzar los lazos de amistad y hermandad entre nuestras asociaciones, desarrollar un apoyo mutuo. Nosotros queremos apoyar “Sulla Strada” en su lucha para que las niñas y niños, no sean obligados a producir cohetes y para que la gente de San Raymundo pueda encontrar otras posibilidades para ganar su vida. La nuestra sería una alianza entre el campo y la ciudad. Entre mayas y ladinos, y nos permitiría volver a descubrir nuestras raíces y valores mayas y campesinos. El recuerdo de este maravilloso 15 de agosto de 2014 se quedará siempre en nuestros corazones.

¡Gracias Carlos, gracias niños y niñas, trabajadores y trabajadoras de “Sulla Strada”!

 

 

Desalojo de jóvenes del “Tanque”

RECHAZAMOS EL DESALOJO DE JÓVENES DE LA CALLE

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Hace unos cinco años, un grupo de jóvenes de la calle que se mantenía en los alrededores de la Avenida Bolívar, del lado de la zona 3, ocuparon las instalaciones de un lavadero municipal abandonado ubicado en ese sector. Durante ese tiempo hicieron de este lavadero su hogar, bautizándolo como “El Tanque” y lo acondicionaron para habitarlo con comodidades mínimas.

El martes 26 de agosto a las nueve de la mañana se presentaron al lugar elementos de la Policía Nacional Civil, del grupo antimotines de la Municipalidad de Guatemala, acompañados de un equipo de trabajadores de la Muni auxiliados con maquinaria especial para demoliciones. Los policías ordenaron a los jóvenes que se encontraban en ese momento en “El Tanque” –unos 30-, que desalojaran el lugar, pero sin darles tiempo para que salieran debidamente ni para que sacaran sus pertenencias, empezaron a demoler las paredes poniendo en peligro su integridad física.

El Movimiento de Jóvenes de La Calle (MOJOCA) rechaza y denuncia ante la sociedad los métodos utilizados por la PNC y las autoridades de la Municipalidad de Guatemala. Ellos tienen la orden de sacar a los chicos de las calle, pero solamente utilizan la represión, sin plantear soluciones constructivas ni coordinar con las asociaciones y organizaciones que trabajan con los jóvenes. No hay para las y los jóvenes propuestas educativas, ni de trabajo ni de darles un refugio, solamente la fuerza.

El equipo del Mojoca llegó rápidamente al lugar para evitar algún tipo de enfrentamiento, y afortunadamente no hubo heridos, ni enfrentamientos y arrestos; incluso se logró que los policías dejaran a los jóvenes rescatar algunas de sus pertenencias.

Este tipo de actitudes de parte de las autoridades definitivamente no resuelve para nada la problemática de los jóvenes que viven en la calle. Las muchachas y muchachos que fueron desalojados no tardarán mucho tiempo en encontrar otro lugar donde vivir y pernoctar en la calle, sin haber solucionado sus problemas de habitación, educación y trabajo.

Volvemos a proponer a las autoridades municipales una reunión para hacer una propuesta a estos jóvenes y en general para enfrentar la problemática de estas muchachas, muchachos y niños que son marginados y rechazados por la sociedad en general. Para nosotros la solución a los problemas son la educación, la capacitación y trabajos dignos.

MOVIMIENTO DE JÓVENES DE LA CALLE

26 de agosto 2014

TESTIMONIOS DE JÓVENES DE LA CALLE DESALOJADOS DE LA BOLÍVAR

José: Fue triste porque no tenemos donde vivir, y ahora nos quedamos en la noche nos tenemos que quedar en la banqueta, y tuvimos que comprar comida. Yo no estaba ahí como me mandaron a pagar el recibo del agua; cuando llegué ya lo habían destruido el “tanque”, me molesté porque ellos quieren tener más dinero que uno de pobre. Ayer en la noche me quedé a dormir afuera del Tanque; solo las luces del poste nos alumbraban.

Mario: Yo estaba en (el restaurante Pollo) Campero pidiendo dinero, calculando a que llegaran los de MOJOCA. Cuando llegué ya no estaba “El Tanque”; si hubiera tenido familia o un hogar qué importa, pero como no tengo… “¿ahora dónde vamos a vivir?” Ayer en la noche tuvimos que dormir afuera del tanque. Me siento mal que lo hayan botado porque era nuestro hogar.

William: Me sentí mal porque a la edad de 7 años conocí a todos los que están en el tanque. Nosotros ayudábamos a hacer la limpieza en él para que no nos sacaran de ahí; no nos dijeron nada, incluso tenemos animalitos, los cuidamos, ahora ya no tenemos donde tenerlos. Nos sentimos mal porque nos quedamos en la calle; ahora ya no es seguro, porque en la calle uno no sabe lo que le puede pasar, porque hay unos en la Bolívar que pasan tomados, y pasan molestando o nos pasan tirando botellazos.

Julio: Hay personas que llegan a tomar a las cafeterías de la Bolívar; a veces se les pasa y pasan por El Tanque a hacer escándalos y a veces estamos dormidos y de repente nos tiran un botellazo. Cuando estaba el tanque era más seguro porque se cerraba la puerta con candado. Ahora que ya no está, ya no es seguro.

¿Qué paso con los propósitos que “mano dura”? Dijo que iba a ayudar a los pobres, y los que más lo necesitaban, incluso lo dijo en varios departamentos y aldeas, que iba a hacer muchos proyectos e iba a ayudar a los que más lo necesitaban.

El apoyo que MOJOCA nos llegó a dar fue que: nos ayudó a no tener más violencia, a tranquilizar a la policía, para que ya no nos maltrataran, incluso unos vecinos nos llevaron panes, comida, fresco. Lo que pensamos es: cuando llueva, ¿qué vamos a hacer? No sabemos a dónde vamos a ir.

Nos da miedo porque la mayoría tenemos tatuajes y en la noche llegan los policías por ahí, y nos pueden llevar presos. Nosotros le pedimos a Dios en la noche para que nos cuide y nos libre de todo mal. Vamos a pedirle a Dios para que nos de otro lugar donde vivir y vivir más seguros.

Zaira: He estado en El Tanque desde que el grupo se formó, como en el año de 2008. La verdad me sentí mal porque “El Tanque” ha sido como mi casa; puedo vivir con mi familia, pero la droga lo oprime mucho a uno y eso nos lleva a vivir en la calle. Nos asustaron mucho porque no nos dijeron nada, cuando de repente empezó a temblar y vi que le iba a caer un palo de aguacate a Sara; la quitamos de ahí. Pensé que era un terremoto, las paredes se empezaron a derrumbar. La verdad me sentí mal porque hay patojos que no pueden estar en sus casas, habemos un montón, y la verdad solo con 4 ponchos nos dejaron y una colchoneta, no nos dio tiempo de sacar nada, y somos un montón de jóvenes, no tenemos dónde dejar nuestras cosas. Sufrimos bastante anoche.

El problema fue porque pensaron tal vez que éramos unos muchachos que asaltaban por la Bolívar, y pensaron que nosotros éramos ellos; nos maltrataron muy mal, nos dijeron malas palabras, hijos de la gran p… cosas así. Nos asustamos bastante, pensamos que nos iban a pegar; incluso llegaron personas que nos fueron ayudar, les dijeron a la policía que nos dejaran, que   simplemente éramos jóvenes que no tenemos dónde vivir, incluso llegaron personas en la noche a dejarnos café porque había mucho frío. Llegaron muchachos a cuidarnos a nosotras las mujeres porque corremos más peligros; desde que le sucedió el accidente a una joven, nos da miedo estar la noche en la calle, nos arriesgamos a que cualquier hombre llegue hacer daño.

Tú Gerardo nos ayudaste mucho, en nombre de todos mis compañeros, te agradezco por tu apoyo, porque no cualquier persona nos brinda un lugar así como el MOJOCA. Porque hay gente que solo nos crítica y no nos apoya; nadie nos brinda una ayuda como la tuya y las demás personas que apoyan a MOJOCA. Yo estoy pensando irme a mi casa, pero me gustaría que sí ayudaran a mis amigos, me siento mal por ellos, porque no tienen dónde vivir.

 

 

 

Vean nuestro video

Pequeñas entrevistas

Historia de las muchachas y muchachos que viven, trabajan, participan y construyen una sociedad diferente gracias al MOJOCA (Movimiento de Jovenes de la calle)